lunes, 1 de marzo de 2010

Los Hermanos Badir

La historia de los hackers informáticos pasa por episodios tan rocambolescos como el de los hermanos Badir. Ellos han demostrado que nada es imposible. Esta es su historia.

Los hermanos Badir, Shadde, Muzher y Ramy, son ciegos de nacimiento debido a una enfermedad genética. Viven en la aldea de Kafr Kassem a las afueras de Tel Aviv. Son palestinos, musulmanes pero sus pasaportes son israelíes. Los tres son “hackers” informáticos.

Al ser ciegos su oído es mucho más desarrollado que el de los videntes. Gracias a eso pudieron descifrar códigos telefónicos del Centro de Comunicación Militar israelí. De forma artesanal comenzaron a fabricar tarjetas SIM. Tarjetas que hicieron circular entre la comunidad palestina. Esta práctica duró 6 años. Los militares israelíes habían perdido el control de sus facturas de teléfonos móviles.

Ramy Badir, analista informático, cumplió 27 años días después de salir de la cárcel tras pasar 47 meses de condena por delitos informáticos. Su familia le esperaba con una gran fiesta, y los altavoces situados en el camión que recorría su aldea daban la noticia. No hace falta decir que para ellos es todo un héroe. Él, junto a sus tres hermanos, ha demostrado que “el único ordenador “seguro” es el que está apagado”, según sus propias palabras.

En 1999, tras 6 años de delitos fue condenado con 20 cargos , entre los que se encontraban el fraude en las telecomunicaciones, el robo de datos informáticos, y la suplantación de identidad de un agente de policía. La “aventura” terminó con la acusación de intrusión en los sistemas telefónicos, robo de los números pin de tarjetas de crédito, acceder ilegalmente a la estación de radio del ejército israelí y de crear una compañía de teléfono ilícita. Sus “clientes”, la mayoría de ellos palestinos de Cisjordania realizaban llamadas a larga distancia facturando a la estación de Radio del Ejército israelí, se calcula que el coste fue de unos 2 millones de dólares.

Muzher, de 28 años, fue condenado a prestar servicios a la comunidad durante 6 meses, y Shadde, de 22 años no tuvo condena, no por que fuera inocente, si no debido a su edad.Yekutiel Lavi, especialista en Bezeq Internacional, http://www.deisrael.com/article808.html piensa que fue insuficiente ya que se trataba del fraude más importante a las telecomunicaciones israelíes.

Con un ordenador con dispositivo para leer Braille fue capaz de descifrar el código Mamet-CONS que utilizan los teléfonos celulares. Usando una mezcla de habilidad social y un oído más que “fino” obtuvo los códigos para entrar ilegalmente en los sistemas rejigger y a través de ellos a los códigos telefónicos.
En 1996, Levy informó de la estafa a la Unidad Nacional de Fraude de Israel.

La Radio del Ejercito israelí está vigilada como si se tratara de una base militar. Ocupando cuatro pisos de un edificio en Jaffa, la estación está protegida por media docena de reclutas armados. Pero contaban a su favor que al ser líneas “secretas” militares no podían ser intervenidas por la Policía.

Las autoridades sostienen que Ramy rompió el sistema de teléfono de la estación de radio del ejército y activó una función latente de llamada directa desde el interior de los sistemas de acceso, que permitía llamadas de larga distancia y que se colocaban de forma remota con cargo a la cuenta de teléfono de la estación.

Estas líneas eran las más protegidas en el Oriente Medio y contaban con una gran cantidad de códigos que necesitaban de un conocimiento tecnológico elevado para su decodificación. Pero Ramy activó los códigos para que al menos 280 personas realizaran llamadas a través de una única línea al mismo tiempo.

Una vez que el acceso a llamadas de larga distancia fue conseguido, los Badir establecieron un panel de control dentro de una choza en un campo de naranjos de Jaffa. Y así fue como constituyeron una “compañía telefónica”. Los “clientes” hicieron llamadas desde cabinas a lo largo de la Franja de Gaza, desde teléfonos celulares clonados, o directamente desde sus hogares,llamadas que fueron enviadas desde el cuadro DISA a la estación de radio. En la estación de radio recibieron unas facturas desorbitadas por lo que contrataron a la empresa de seguridad Bezeq, que junto a la policía israelita empezó una investigación.

Días más tardes asaltaron la “choza del naranjal”. Los teléfonos de los hermanos Badir fueron entonces intervenidos, alguien dijo que el “negocio” lo había organizado un “ciego”, y comenzó la caza del gato y el ratón. El 14 de Junio de 1999 los policías allanan la casa de los hermanos en Kafr Kassem. Más tarde ellos mismo reconocerían que el exceso de confianza fue lo que les llevo a descuidarse.

La policía encontró una caja fuerte con 14 mil dólares en dinares jordanos. Pero ni hardware, ni software ni siquiera notas en “braille”. Todo el material estaba archivado en sus cabezas. El único ordenador que contenía los programas de ejecución había sido diseñado por Ramy para que fueran automáticamente destruidos en el caso que el ordenador fuera abierto por alguien distinto a él. Perdieron todo el material. Los tres hermanos Badir fueron detenidos. Ramy fue encarcelado durante el juicio, que se prolongó 27 meses.

Los israelitas pidieron un cambio de juez, y en su fallo del 4 de Noviembre de 2001 el juez Saviona Rotlevi encontró a Muzher, Shadde y Ramy, culpables de 20 cargos contemplados en la ley de delitos cibernéticos de Israel. 5 eran referentes a la violación de la ley de telecomunicaciones y 15 se contabilizaron como “otros crímenes”.

El Juez condenó a Ramy a 65 meses de prisión, de los que cumplió 47. Durante el tiempo que pasó en la cárcel, fueron los guardias los que realizaron sus llamadas telefónicas, a él no se le dejaba ni tocar un teléfono.

Al volver a casa tras casi 4 años de reclusión lo primero que hizo fue encargar a una empresa alemana un equipo de visualización en braille y siguió las obras en la construcción de su nueva casa, cuatro pisos y un ático en donde Ramy albergará su nuevo “cuartel tecnológico”. Entre sus objetivos está lograr un firewall PBX, para proteger a los teléfonos de cualquier sistema de infiltración.

Se trata de una reconversión de un antiguo hacker o estará preparando su siguiente “acción”. Quizá nos vuelva a sorprender.

De izquierda a derecha: Muzher, Shadde, y Ramy Badir
en la aldea de Kafr Kassem a las afueras de Tel Aviv. 



Valentine Scott.

1 comentario:

Soy un Paranoico dijo...

Espectacular. Gracias por la historia.

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