miércoles, 17 de marzo de 2010

Continúan los disturbios en Jerusalén por las provocaciones israelíes

En los últimos días se ha incrementado la ola de violencia y enfrentamientos en Jerusalén Este, que han estado dominados por las protestas palestinas que responden a las provocaciones del Gobierno israelí por su decisión de instalar sinagogas y viviendas en la zona árabe de Ciudad Antigua, generando el descontento en la población y las manifestaciones en la calle.

Este martes se generaron nuevos disturbios y enfrentamientos en varios zonas urbanas de Jerusalén Este entre centenares de palestinos y efectivos de la policía de Israel que indican la continuidad de las presiones políticas y religiosas en la región.

El vocero de la policía israelí, Micky Rosenfeld, dio cuenta del incremento de la violencia en esa zona de Jerusalén al registrar la detención de varias personas y la muerte de dos de sus uniformados durante la reyerta.

Las provocaciones a que han dado lugar los israelíes, se traduce en las protestas palestinas ante la inauguración de la sinagoga de Hurva, que fue restaurada en la zona árabe de Ciudad Antigua.

Por su parte, Al Fatah, partido del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, denunció la construcción de la sinagoga.

Hatem Abdel Qader, dirigente de ese partido dijo que se trata del “preludio a la violencia, al extremismo y al fanatismo religioso” por parte tanto de “los extremistas judíos como de miembros del Gobierno israelí”.

La Autoridad Palestina anunció por su lado que no volvería a la mesa de negociaciones hasta que se detengan las colonizaciones en Jerusalén Este y en Cisjordania.

La policía ordenó un despliegue de 3000 miembros de su fuerza para obligar a los ciudadanos a que no se manifiesten por “la defensa de Jerusalén” luego de la autorización otorgada por el Gobierno israelí para la edificación de unas 1600 casas también en el sector árabe.

Durante las manifestaciones palestinas en el campo de refugiados del Shufat, la policía y guardias fronterizos israelíes respondieron con granadas y balas cubiertas de caucho.

Nuevos altercados se presentaron en el barrio de Isawiyeh, de mayoría palestina en Jerusalén Este, donde los uniformados israelíes dispararon al aire para intimidar a los manifestantes y obligarlos a retirarse.

En esta misma línea, también sucedieron disturbios en la localidad de Wadi Joz, en el sector oriental de Jerusalén, cuyo anexo a Israel en 1967 aún no goza del reconocimiento internacional.

Asimismo, en el norteño paso de Qalandiya, el más importante entre Jerusalén y Ramalá, sede de la Autoridad Palestina del presidente Abas también se generaron represiones policiales.

Las fuerzas de seguridad restringieron el acceso a la Explanada de las Mezquitas, el tercer santo lugar del islam, por detrás de La Meca y Medina.

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