domingo, 31 de enero de 2010

¿EL CAPITALISMO SENIL ó MUERTO?

Cuando el Sr. Bush planeó su estrategia de inmiscuirse en los países soberanos aludiendo a la “venganza”, no era consciente que estaba sellando el final de una era imperialista que tenía como protagonista a un país maltrecho por una economía abusadora y fuera de control. El suyo.

Estamos inmersos en una mutación global que tiene como escenario EEUU y su decadencia. Las guerras son sólo el rostro visible de la caída de un sistema que ya no aguanta más, por insostenible y se derrumba por su propio peso, arrastrando en su caída al resto de países que se subieron al “barco” del bienestar a cualquier precio, incluso el de la vida. Pero hay que ir más allá de las guerras y las crisis financieras para saber lo que verdaderamente está ocurriendo.

¿Se está alumbrando un nuevo estado totalitario, con controles locales cada vez más estrictos y con los medios de comunicación anestesiados y controlados … o no?


Para entenderlo deberíamos remontarnos al final de la Segunda Guerra Mundial y la llamada “Guerra Fría”. Fue entonces cuando se creó todo un entramado tecnológico-militar que les sirvió para aminorar su crisis y establecer las bases de una red en torno a la cual se acomodaron diversas tramas científicas, políticas, financieras, industriales …


La caída de la URSS y del llamado “Telón de Acero” hizo que la economía estadounidense, con una gran superproducción armamentística, no soportara la rigidez en la estructura de su esfera militar. Y una vez que el “enemigo” había caído, por esas mismas causas, se perdió el sentido y comenzaron las alianzas con grupos internacionales y propios que a menudo necesitaban de la violencia armada para expandir su cota de negocio o coaccionar para seguir con los ya existentes, el caso más claro es el del petróleo.

Ya en la década de los 90, bajo el gobierno Clinton, la especulación bursátil alcanzó a más del 50% de sus habitantes. La fiebre de la especulación dejó sin ahorros a las familias, a las empresas y por añadidura al Estado.
Pero, como todo lo falso, no podía durar y en el año 2000 la bolsa empezó a desplomarse. El déficit fiscal y de comercio exterior pasó su factura a las clases medias americanas que ven como su “sueño” se convierte en pesadilla.


La salida propia de un estado capitalista salvaje es la de “devorar” a los que se quieran comer la poca tajada que queda del pastel.

Quien domine en Oriente Medio y el Mar Caspio se llevará el petróleo.
Pero también es importante para ellos desplazar a sus anteriores socios europeos y asiáticos. No hay que olvidar que tanto China como Japón no tienen petróleo al igual que Europa, y controlar los Estados Árabes significa controlar gran parte del mundo.

Si el aspecto económico da grima, el aspecto social no es mucho más halagüeño. En EEUU hay más de dos millones de presos, más de 30 millones de consumidores de drogas, el aumento de ciudadanos pobres y sin ningún recurso es alarmante, la precariedad laboral y las grandes fortunas en unas pocas manos precipitan la caída.


No hay alternativas. En Europa, países como Alemania, Rusia o Francia no están en situación de tomar el “relevo”. China corre el riesgo de colapsar su sistema industrial y financiero demasiado volcado en la exportaciones.

Sin nadie que remplace este sistema ya abiertamente caótico, solo quedan dos alternativas:

Una etapa de militarismo imperialista mucho más degradado del que existe ahora, o nuevas formas de coexistencia basadas en la igualdad, la colaboración, la solidaridad, y formas productivas autónomas.

Hasta el momento parece que sólo unos cuantos países han tomado partido por esta nueva forma de sociedad. Y todos se sitúan en la América Latina. Países como Venezuela, Bolivia, Brasil ... quieren retomar, al menos en apariencia, la esencia de un socialismo menos autoritario y más respetuoso con las minorías.

Me llenan de esperanza las palabras de Evo Morales en defensa de la Madre Tierra. “Vivir bien es vivir en comunidad y no solamente entre los seres humanos si no en armonía con la Madre Tierra”.

Llevamos siglos y siglos de guerras y luchas fraticidas por el control del dinero, sin darnos cuenta que el bien más preciado, la Tierra, es de todos y para todos.

El Capitalismo ha muerto, sencillamente, por que la Tierra y los que habitamos en ella no somos una mercancía.

Níobe

Madrid, 30 Enero 2010

4 comentarios:

Trauma Thurman dijo...

Pero cuantas cosas tienen que cambiar! Muy buen artículo y fotos.

ion

Cristina Tous dijo...

Gracia ion. Sólo nos quedan dos salidas y yo ya he tomado opción, y además se que es la correcta. Salud

Anónimo dijo...

No es tan dificil, solo hay que quererlo. Los recursos se acaban, y el valor a las cosas se las da quien decide, no quien habita.
Las guerras son solo instrumentos para justificar un gasto o una sobreproducción, de armas o de personas, da igual. La guerra es una herramienta en manos de un especulador.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Absolutamente de acuerdo. Me alegra ver que cada vez más personas son conscientes de lo que se está llevando a cabo en el mundo a pesar de lo que se nos vende en los medios de comunicación oficiales. Un abrazo y gracias a todos los que colaborais día a día con vuestra persona para hacer de este lugar un mundo más humano.

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